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No son palos en la rueda
Fecha: 04/03/2010. Enviado por: edith michelotti, de Rosario
Señalarle los errores al equivocado, desde la madurez, el sentido común, y la sabiduría, es respetarlo y brindarle la oportunidad para que intente lograr un mediano equilibrio en su paso por la vida. Considero que no digo nada nuevo. Es simplemente lo que han hecho nuestros padres con nosotros, y nosotros con nuestros hijos.
Todos vemos a la presidenta de los argentinos, enojarse como una niña caprichosa cuando no aplauden sus acciones. Y considerar al que señala sus defectos un verdadero enemigo que pretende destruir su persona, su investidura. Y ante el supuesto ataque, intentar defenderse.
Su intimidad todos la desconocemos, sin embargo apostamos a que debe estar rodeada de aduladores y obsecuentes, que indudablemente no la quieren bien. Y le deben contar que los que criticamos sus acciones, somos todos unos malvados que queremos destruirla a ella y a su gobierno.
Parece un juego histérico de criaturas.
¡Pero cuidado! De su accionar depende el presente y el futuro de nuestra Patria. No es una infantil rueda callejera en la que unos se portan mal y otros bien, chocolates para los buenos y listo.
Cristina Fernandez es una mujer inteligente. Poseedora de una dialéctica fenomenal, sin embargo cada vez que aparece por los medios, el pueblo se detiene para escuchar la barbaridad que le van a hacer decir esta vez.
Y si el error que comete es demostrable, los medios se encargan de señalarlo hasta el hartazgo.
Basta de chiquilinadas. Porque acá no está en juego la señora presidenta, sino algo mucho más trascendente que ella y su esposo, la Democracia.
Se tienen que crear las condiciones para que cumpla su mandato hasta el final y que lo desempeñe con la seriedad que corresponde. Sin infantilismos grotescos, sin “colaboradores” que la empantanen.
Los ánimos deben calmarse quizás, para que ella pueda escuchar la transparente voz de los opositores que seguramente disienten en muchos temas, pero todos acuerdan que la quieren en el sillón presidencial el tiempo que corresponda. Obviamente no por coincidir con ella, sino por la convicción de que es la democracia el mejor sistema de gobierno.
En este histórico momento de la Argentina ella tiene una inmensa responsabilidad.
Cuando se postuló como candidata para ejercer la máxima magistratura de nuestro doliente Pais, ya lo sabía.
Y la oposición, hoy unida para señalar el sendero que considera apropiado, también la tiene. Debe respetar sus naturales límites, mantener la cordura y no obstaculizar los saludables actos de gobierno. No es bueno para nosotros, los observadores comunes, verlos regocijarse con actitudes triunfalistas como si estuvieran formando parte de ese infantil juego callejero.
Edith Michelotti
DNI 3995054 |
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