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Francisco Ramírez ¿Quién, cómo, dónde, cuándo?
Francisco Ramírez ¿Quién, cómo, dónde, cuándo?

10-07-2009. Jorge G. Villanova

“La heroica Santa Fe, ayudada por el Alto Ser que  vela sobre su libertad… ha cortado en guerra franca la cabeza del Holofernes americano, por mano de sus enérgicos, caracterizados y valientes hijos…”
Estanislao López, 12-VII-1821

Francisco Ramírez ¿Quién, cómo, dónde, cuándo?
La vida de Francisco Ramírez es un conjunto de dudas más que de certezas. La falta de documentación, las versiones encontradas y las distintas especulaciones hacen de su trayectoria un cúmulo de hipótesis imposibles de comprobar. Y estas nebulosas cubren desde su nacimiento –y antes también- hasta su muerte.

El futuro Supremo, hijo de Juan Gregorio Ramírez y de Tadea Jordán, nació el 13 de marzo de 1786 en un solar ubicado frente a la plaza de Concepción del Uruguay. Fue anotado como Josef Florentino Ramírez, pero en las notas marginales del libro bautismal  figura como Josef Francisco Ramíres (sic). Hay consenso general de que se trata de un error.

Pero como dos años después, el 3 de octubre de 1788, la prolífica madraza Tadea tendrá otro vástago, cuando ya hacía un tiempito que gozaba de una plácida viudez y el nuevo chico será registrado como Josef Francisco Jordán, hijo de “padre incógnito”, Miguel Ángel Gregori sostiene que este fue el verdadero Supremo. Carlos Roca no dice ni que si ni que no, pero se pregunta “¿Tenía acaso Tadea tan poca imaginación como para llamar a dos hijos tan seguidos el uno del otro de la misma manera?” y más adelante continúa metiendo cizaña: “Uno de los dos está demás ¿Pero cuál? ¿Que se hizo de Josef Florentino?... ¿Acaso murió de niño, dando lugar a que su medio hermano Jordán lo reemplazara?”1. Para Roca es sospechoso que esto se haya mantenido en reserva cual secreto de familia, o al menos sea ignorado por los ramirófilos. María Miloslavich afirma que “se pierde todo rastro” del segundo párvulo y desecha cualquier hipótesis que transfigure un Pancho por otro.2

El mismo Roca sostiene que Ramírez es víctima “de una corriente aristocratizante de la historia, que procuró vincular, a través de dudosos árboles genealógicos, a nuestros prohombres...con linajudas familias de la nobleza ibérica...”3. Es que a don Juan -el don no es peyorativo- ha sido encorsetado como descendiente del marqués de Salinas, Don Juan Ramírez de Velazco. Y si bien nadie ha podido reconstruir su línea ascendente, la tendencia copetuda ha hecho escuela, y desde Abad de Santillán a Aníbal Vázquez, pasando por Mallea y hasta los folletos que se entregan a los turistas que visitan Concepción del Uruguay, repiten la improbable ascendencia.


También el aspecto físico del Supremo es una incógnita. “Era de baja estatura, pero de una constitución hercúlea. Tenía una cabeza muy abultada, que imponía; ojos negros y penetrantes; manos gruesas, cortas y cuadradas como las garras de un León”, Bartolo Mitre no tenía dudas, Ramírez era petiso y cabezón “En sus venas corría sangre indígena y su fisonomía lo revelaba”4. En cambio para Benigno T. Martínez: “A la regular estatura del minuán, iba unida la fuerza muscular del guaraní, que debía ser la característica en el hijo de Lambaré que le dio el ser”5.¡Horror!, esto es tomado poco menos como una herejía para aquellos que pretenden ver prosapia europea en la genealogía del Supremo.

Quienes lo conocieron, como el vapuleado general Carrera se refiere a el como tape, su esposa –como siempre pasa con las esposas- disiente, para ella era mulato y para Williams Yates, Ramírez “era de baja estatura, piel muy obscura y aspecto desagradable” 6.

Y encima oscurito, ¡mecacho! así no hay héroe que resista un casting. Y así podríamos seguir buscando opiniones que se contraponen unas a otras que van del “blanco pálido” que arriesga Leguizamón al  “aindiado con la frente inclinada hacia atrás” de Anacleto Medina.

Pancho Entre 1810 y 1820
Es 1810 y hay Revolución. El cielo no da refugio. Hay que definirse. La sociedad  colonial se parte: se está con la seguridad y el orden establecido o se arriesga a lo inseguro que nace. Padres de un lado, hijos del otro. Propietarios, burócratas, milicianos, gauchos deben optar ¿Para dónde juega Ramírez? Depende. ¿Depende de qué? Del autor que consultes.

Para algunos fue el nexo entre Rondeau -aún integraba las fuerzas realistas- y el Comandante de los partidos de Entre Ríos Miguel Díaz Vélez, asentado en Paraná,  aquello que nos contaba el manual Gurí de cuarto grado, el chasqui de la revolución que llevaba informes entre uno y otro: “Fue entonces que el joven Francisco Ramírez, infatigable e intrépido, buen conocedor de campos y montes, sirvió de nexo entre los dos jefes, realizando continuos viajes entre el Paraná y el Uruguay”7.

Por supuesto, también están los que sostienen que durante este tiempo sirvió a los realistas de Michelena y de Elío en Montevideo. Lo cierto es que en 1814 integra el Cabildo de Concepción convocado por Viamonte. Pero un año después junto a su hermano Ricardo López Jordán se incorpora al artiguismo y ascenderá rápidamente “por caudillo organizador, capaz de concebir ideas y desarrollarlas, valiente en la pelea, tenaz y lleno de recursos en las apuradas. Y ahí está sobre todo Entre Ríos, compartiendo con Artigas, la bandera de las franjas rojas”8.

Ampliamente subordinado al Protector levantará su espada para vencer a Montes de Oca en el arroyo Ceballos en el ‘17 y a Balcarce en el Saucesito al año siguiente.

Llegará la derrota de Artigas en Tacuarembó frente a los portugueses,  el triunfo de los federales sobre Buenos Aires en Cepeda y la imagen de los caballos bosteando atados en la reja de la Plaza de Mayo.

El tratado del Pilar, le daba chapa para largarse solo y dejar de lado la tutoría del Protector, lo que no sería gratuito. “El solo nombre de Artigas levantaba en masa el paisanaje de las provincias que atravesaba en retirada. Ramírez sabía muy bien que si le otorgaba dos semanas de tiempo Artigas pondría de pie un nuevo ejército”9
Ramírez no tenía alternativa, -el miedo no es zonzo- o pagaba  con vida su traición o cometía parricidio. “El vencido de Tacuarembó se le hizo estorbo” sintetiza María  Esther de Miguel10. Y lo persiguió hasta el Paraguay.

República Entre-Riana
Sin la tutela artiguista  el 29 de setiembre de 1820 por medio de un bando crea la República de Entre Ríos “sobre retazos de la Liga de los Pueblos Libres” acierta Urquiza Almandoz11 y la metáfora no puede evitar traer a la memoria a un polígrafo de Baigorrita en aquello de “Chalecito edificado con ladrillos de Nabucodonosor”12.
Convoca a elecciones. Entre noviembre y diciembre de 1920 es electo como Jefe Supremo de la República,  -que incluye a Corrientes y a Misiones-,   como se estilaba, por la parte más sana de la población.

Organizó la Mesopotamia con un reglamento progresista y se preocupó por la educación, pero su República Ecuestre por cuanto no se apeo de su caballo, al decir de Guillermo Yaraví comenzó a morir cuando la firma del tratado de Benegas entre Santa Fe y Buenos Aires, fue cuando  “Los mediocres intereses localistas se sobreponen en el ánimo del mediocre personaje, a los grandes objetivos nacionales; sacrificaba a su aliado en los principios por las pingües achuras de las vacas de Rosas” al decir de Palacio13.

¡Ahh! ¡Que bajo este López! ¡Puñetero traidor se vendió por solo 25 mil vacas! Dicen los historiadores entrerrianos olvidando, la mayoría, que un año atrás la misma Buenos Aires le entregó a Ramírez “un piquete de artillería de seis piezas y un batallón de 320 cívicos a las órdenes del comandante Lucio Mansilla” para apuntalar su traición sobre  a Artigas14.

Ramírez cruza el Paraná por Punta Gorda para enfrentar a López. Organiza una flotilla a cargo de Romualdo García y Lucio Mansilla como jefe de los 1000 hombres que debían tomar Santa Fe el 13 de mayo. Y así lo hizo derrotando las baterías de López, quedando dueño de la situación pero a las pocas horas ordenó el reembarco.
Lucio Mansilla –este si, porteño y traidor- volvió a Paraná. En sus memorias reconoció que no iba a luchar contra Buenos Aires y que se lo había advertido a Ramírez. “Nadie se apercibió de la intriga. Intriga mía contra Ramírez, que no había sabido respetar la resistencia tanta veces manifestada en oposición de invadir mi patria natal” 15.

El 26 de mayo conocerá la derrota en Coronda, desde entonces lo que le quedo de vida fue huída. La separación de José Miguel Carrera, quien no lo sabía pero también cabalgaba hacia la muerte, y el intento de ganar la costa entrerriana, pasando por Córdoba, Santiago, el Chaco y si fuese necesario el infierno mismo. Perseguido por santafesinos y cordobeses. No iba a llegar.

Río Seco, o la muerte del Holofernes criollo
Tal vez junto con la de Juan Lavalle, -mucho más desde las líneas que le dedica Ernesto Sábato en Sobre Héroes y tumbas- la de Ramírez es la muerte que en la historia nacional se encuentra envuelta en un halo de epopeya romántica.
Y cada vez que se escribe sobre ella la gesta se ensalza más y más, y la osadía del caudillo en pos del rescate de su hembra se acrecienta tanto que no nos sorprendería si un día de estos nos enteremos que a causa de tanto arrojo el Supremo tuvo éxito en su empresa y regresa sano y salvo a su casa.

Como en tantos otros puntos es Bartolomé Mitre quién hace punta. Sus seguidores no dudan de sus palabras y los que no, no se preocupan tanto de este hecho que, es en si mismo, más anecdótico que otra cosa.

He aquí las versiones a las que pudimos acceder sobre los hechos del 10 de julio de 1821, vamos con la clásica, la que hizo escuela:

“(Ramírez) se puso en precipitada fuga acompañado de su querida Doña Delfina, y de cinco o seis soldados que no le abandonaron en aquel trance. Una partida santafesina lo seguía de cerca, y consiguió apoderarse de Doña Delfina, a la que despojaron de su casaquilla y su sombrero. A los gritos que daba su querida, volvió cara el caudillo al frente de dos de sus soldados, y consiguió rescatarla; pero al mismo tiempo que ella se ponía a salvo, un pistoletazo le atravesó el corazón, Se abrazó del caballo, que asustado tomó el galope, y a poca distancia cayó muerto, con la cabeza envuelta en su poncho colorado”16.

La otra columna de la historia oficial; Vicente Fidel López, adopta una historia similar: “...Conoció Ramírez que algo grave ocurría por detrás; pregunto por la señora, apercibióse que quedaba a retaguardia y decidido a salvarla o morir, como lo habría hecho cuando no era sino ‘Pancho Ramírez’, volvióse sable en mano y cayó con la furia de un león entre los aprehensores de su ‘china’. Rodeado allí y lanzado fuera del caballo, fue mal herido y un indio santafesino se hecho sobre él, le cortó la cabeza y la conservó atada a los tientos...”17.

El profesor Orlando Busiello en un artículo para La Voz, trae a colación una versión curiosa y casi desconocida, de Antonio King un norteamericano llegado en 1817, que sin rigor histórico escribió: Veinticuatro años en la República Argentina, donde cuenta la muerte de Pancho, porque dice: ¡Yo estuve ahí!: “Pobre Ramírez, todos presenciamos su suerte. Aquellos carniceros no necesitaron ceremonia alguna; y sin debates, sin convocar a un consejo que diese a esa condena la apariencia de una ejecusión (sic), tan pronto como pasó la escaramuza, se lo condujo al frente de los pequeños restos de su ejército, con los brazos maniatados, se le colocó un centinela a su lado y una hilera de soldados que marchaba a su retaguardia. Levante mis manos al cielo y murmuré una oración por su alma. No pronunció palabra, pero cuando el valiente se arrodilló delante de sus asesinos, dirigiéndome tan larga y ardiente mirada que jamás olvidaré, y un instante después cayó muerto delante de mí. El degüello del bizarro oficial se llevó a cabo, pero el diabólico designio de su asesinato no estaba cumplido. La cabeza inanimada de Ramírez fue separada del tronco en este mismo lugar y como supe después por todas las ciudades de la República...”. Tómese cada uno de éstas palabra y otórguese el valor que se quiera, pero... todo suena muy Hollywood.18

Carlos Alberto Roca cita las memorias de Tomás Iriarte: “Sufrió un fuerte revés y en la retirada precipitada fue alcanzado por sus enemigos, porque el flechazo de amor, como Marco Antonio por su Cleopatra, hizo que se detuviera a apretar las cinchas del caballo de su Dulcinea, olvidándose de sí mismo por salvarla. Le cortaron la cabeza; y, el bárbaro López la hizo colocar en una jaula de hierro...”19. Según Iriarte la versión la habría tomado directamente de Anacleto Medina en ocasión de un viaje compartido.

El coronel Anacleto Medina que no sabía escribir, acompaño a Ramírez en esa ulterior campaña, -una cosa no impedía la otra- vivió como 90 años, estaba casi ciego, lo tenían que subir al caballo para que pelee, y así murió. En 1895 en El Porvenir Militar se publican unos supuestos apuntes dictados por Medina y reflotados en 1829 por Juan Beverina en La Prensa, y si bien no se ha comprobado que así sea, historiadores como Bosch o González Arrili las dan por fidedigna, tal vez para liquidar la leyenda porque así “lo exigen el buen sentido y la seriedad de la historia”.20

Al parecer Medina dictó: “Respecto de lo que se dijo, que la muerte del General Ramírez fue por salvar a la mujer que lo acompañaba, es incierto: porque después de desecho, cuando se retiraba con seis u ocho hombres, buscando mi incorporación, lo persiguió una mitad de tiradores, al mando de un oficial porteño que, siendo su ayudante lo había traicionado, pasándose al bando enemigo. Conociéndolo el General, les dijo a los pocos hombres que lo acompañaban: ‘Volvamos cara y carguemos a ese pícaro traidor que nos viene persiguiendo’... esta fue la declaración del piquete que lo acompañaban...”21

Se cuestionan los dichos de Medina porque en el momento de los hechos se encontraba “como a 20 cuadras” del lugar, y no pudo haber visto nada, pero como dice Roca, fue el encargado de conducir a Delfina durante 19 días, a través del Chaco, “en ese lapso, la querida de Ramírez tuvo oportunidad, no una, sino mil veces, de relatar, en medio de un dolor, a su fiel custodio, paso a paso, las alternativas del horrible suceso...”22.

El ínclito profesor Urquiza Almandoz no desconoce la versión de Anacleto Medina pero opta por la versión romántica: “el caballo de la Delfina dio una rodada que la arrojó a tierra, Ramírez, entonces, frenó su cabalgadura y se volvió, desesperado. La impetuosa arremetida del caudillo evitó que su compañera cayese en manos de sus perseguidores” y evoca las letras de Leoncio Gianello para culminar el relato: “Cayó como un caballero del medioevo digno del historial romancero, porque cuando la partida santafesina empezaba a replegarse, sorprendida por ese coraje rayano en la locura, el capitán Maldonado disparó un certero pistoletazo. El Supremo se lleva las manos a la herida y un clavel de sangre comenzó a deshojarse entre sus dedos.”23

La cabeza fue cortada y enviada a López envuelta en cuero de oveja, quien ordenó “Sea colocada en la Iglesia Matriz al frente de la bandera, en una jaula de cualquier metal, costeada con los fondos del cabildo, embalsamada si se pudiere, o disecada por el cirujano para perpetua memoria de otros que en lo sucesivo, en los transportes de sus aspiraciones, intenten oprimir a los heroicos y libres santafecinos”24, después a instancias del gobernador porteño habría sido sepultada.

El 1º de agosto se conoció la noticia en Uruguay, López Jordán dio a conocer la noticia por una circular y ordenó colocar la bandera a media asta, y ese día cada 15 minutos, salvas de artillería saludaban al caudillo muerto.25

Apéndice:
Y como todo movimiento comercial queda oportunamente registrado, y es imperioso pedir factura para cobrar un servicio tercerizado,  hay boleta:

“RELACIÓN DEL GASTO OCASIONADO PARA PRESERVAR DE
CORRUPCIÓN LA CAVEZA DEL FINADO SUPREMO DE ENTRE RÍOS
FRANCO. RAMÍREZ, EL QUE HE VERIFICADO POR MANDATO DEL
SOR. COMANDANTE DEL 2º ESCUADRÓN DE DRAGONES DE LA
INDEPENDENCIA, DN. JOSÉ RAMÓN MÉNDEZ, GOBERNADOR SOBS-
TITUTO DE ESTA PROVINCIA.
Pesos
Por doze pesos de estrato de Vino retificado.........................................12
Más diez pesos de Iodo alcarforado.......................................................10
Por veinte pesos de mi trabajo personal por las operaciones que he
ejecutado con la  expresada  caveza, como son la del Trépano y
demás Cirúgicas cuyo valor es sumamente infimo como lo descon-
tará cualesquiera Facultativo en el dicho Ramo.....................................20
IMPORTA PESOS......42
Por manera que según la Cuenta que precede asciende esta a la cantidad de
quarenta y dos pesos y por ser asi firmo el presente documento en la Ciudad de Santa Fe a 23 de Julio de 1821.
Manuel Rodríguez”26

Citas y Fuentes:
1- Carlos Alberto Roca, Chanfleando la historia, Ediciones del autor, Concepción del Uruguay, 1991, Pág. 16
2- María Miloslavich de Álvarez, José Francisco Ramírez: posición sobre sus antecedentes, La calle, 5-1-1991, Pág. 6
3- Roca, 26
4- Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano, Tomo IV, Vol. 34, Biblioteca de ‘La Nación’, Buenos Aires, 1902, Pág. 294
5- Roca, 48
6- Pablo Schvartzman, Apuntes para la iconografía del general Francisco Ramírez, Haor, Concepción del Uruguay, 1997, Pág. 7
7- Oscar Urquiza Almandoz, Historia de Concepción del Uruguay, Tomo I, Editorial de Entre Ríos, 2002, Pág. 112
8- Jesualdo, Artigas del vasallaje a la revolución, Pág. 342
9- Jorge Ramos, Las masas y las lanzas, Hyspamérica, Buenos Aires, 1986, Pág. 79
10- María Esther de Miguel, Ramírez, en Historias de caudillos argentinos, AAVV, Ed. Jorge Lafforgue, 2002, Pág. 77
11- Urquiza Almandoz, 313 
12- Alejandro Dolina, Crónicas del Ángel Gris, Colihue, Buenos Aires, 1996, Pág. 38
13- Félix Luna, Los caudillos, Planeta, Buenos Aires, 1988, Pág. 84
14- Ramos, 80
15- Urquiza Almandoz, 317
16- Mitre294.
17- Miguel, 85-6
18- Orlando Busiello, Versiones diferentes acerca de la muerte del general Francisco Ramírez, La voz, 6-11-1996
19- Carlos Roca, El rescate de la Delfina, La Calle, 8-2-1998, Pág. 18..
20- Bernardo González Arrilli, Historia de la Argentina, Tomo V, Ediciones Suyai, Buenos Aires, 1964, Pág. 1718
21- González Arrilli, 1715-6
22- Roca, El rescate…
23- Oscar Urquiza Almandoz, La muerte del Gral. Ramírez, La calle, 10-7-97
24- Urquiza Almandoz, La muerte... y González Arrili, 1714
25- Urquiza Almandoz, La muerte…
26- Luna, 107

 
     
   
 
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MARINA GIAVENO | 10-07-2009
Uno puede leer una Biografía en donde obviamente aparecen hechos y fechas, o como en éste caso, encontrar un texto mechado con colores originales y citas que solamente Jorge sabe ponerle. Siempre es un gusto leer este tipo de notas.
Federico | 11-07-2009
Muy completa la reseña de Jorge. Un saludo.
Paulo | 12-07-2009
Ufff...larguísimooooooooooooooooooo!!! Pero muy bueno....
jorge | 12-07-2009
Fe de erratas: Bajo el subtitulo de República Entre -Riana debe decir 1820 por 1920 En el final donde aparece la factura debe decir tercerizado en vez de mercerizado. Errores de tipeo. gracias
Oso Verde | 13-07-2009
nnnnnnooooooo... así no se puede...
Juan Carlos Pedroni | 12-05-2010
¿Se conoce el paradero de la tumba de Ramirez?
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