
19-10-2010. Carlos Andrés Ortiz
Un país con dimensiones continentales como Argentina no puede autocondenarse al mediocre papel de simple proveedor de
materias primas, tal como algunos “bienpensantes” sistemática y reiteradamente nos quieren imponer como
sea...
Hoy pocos recuerdan, y menos docentes aún se preocupan por enseñar y analizar, que
Argentina estaba por convertirse en el primer país de América Latina en producir camiones y ómnibus, y
paralelamente era el natural foco de atracción para las inversiones productivas que comenzaban a buscar destinos
lógicos, cuando las tareas de reconstrucción de la posguerra habían restañado las heridas sociales y
económicas del horror mayúsculo que fue la II Guerra Mundial.
El primer país en recibir
una importante inversión de Daimler Benz fue Argentina, comenzándose a ensamblar los Mercedes Benz 170, las
“hormigas negras” que fueron los taxis típicos por casi una década. El paso siguiente era la
fabricación de camiones y ómnibus –lo cual hubiese sido un importantísimo salto cualitativo para la
economía argentina-. Pero la retrógrada “Revolución Libertadora”, bajo la excusa de
“estar vinculada con Perón”, virtualmente echó a esa inversión...con lo cual en pocos
años pasamos a ser el mejor mercado para las ventas de Mercedes Benz Do Brasil.Trabajo bien pago para obreros y
profesionales brasileños, más todo el efecto multiplicador para el vecino país, mientras que acá los
“bienpensantes” se regodeaban “poniendo a esos cabecitas negras en su lugar” (no sea cosa que siguieran
con “pretensiones”), y a la vez se reinstauraba la “Argentina próspera” de los peones de
pata’l suelo y señorones omnipotentes. Todo eso con el aval explícito de socialistas y otros
“demócratas” varios.
No puede dejarse de lado la desindustrialización forzosa,
implementada por Alsogaray y sus “inviernos económicos”, como prolegómeno del golpe de Estado que
truncó el proyecto desarrollista de los años ’60.
Tampoco puede soslayarse la brutal
destrucción sistemática como efecto buscado por el nefasto “proceso” y sus sucesores. ¡Y es
notable que nadie objeta ni menos aún condena el genocidio económico que implementaron los Videla, Martínez
de Hoz y los sucesivos responsables, que a punto estuvieron de dejarnos sin Patria, en los aún cercanos años
2001/2002; cuando se fogoneaba una virtual guerra civil y se impulsaba en infame canje de deuda por territorios!
Parece haberse olvidado que en el alfonsinato, sin ninguna lógica ni coherencia, se paralizó el Plan
Nuclear, como paso previo a la destrucción total del Sector Nuclear que es orgullo y puntal del desarrollo
tecnológico e industrial nacional.
Muy pocos recuerdan que por “economías
presupuestarias” se abortó a comienzos de los ‘90 la participación de Argentina en el ambicioso
proyecto CBA 123, un avanzado avión de transporte de pasajeros, cedido totalmente a Brasil, ante la mediocre
concepción de los neoliberales entronizados en el poder en Argentina, en la muy nefasta década del ’90. Hoy
importamos –no nos quedan otras opciones- aviones Embraer para Aerolíneas Argentinas, siendo que pudimos ser socios
activos y parte de la tercer fábrica de aviones comerciales del mundo. ¿Eso no es traición a La Patria,
disfrazada de “prudencia económica”? ¿No es esa la misma “prudencia económica” que
hoy reclaman a voz en cuello quienes quieren “achicar el gasto”’
En los mismos años
’90, se malvendió casi todo nuestro patrimonio, pretextando la “eficiencia privada”, mientras que a los
especuladores trasvestidos en “inversores” se les daban todas las garantías bajo riesgo cero, a costa del
Estado (o sea de todos los argentinos). Y así se regaló YPF a menos del 10 % de su valor real, perdiéndose
el equivalente más de 90.000 millones de dólares, además de los gravísimos daños
estratégicos resultantes de la pérdida de todo control del Estado sobre un sector altamente estratégico.
En los mismos años se aceptó llevar al CIADI toda controversia con las “empresas
privatizadas”, lo cual significó una brutal resignación de soberanía jurídica.
A fines de los ’90, casi toda la industria automotriz pesada se trasladó a Brasil, y hoy casi nadie parece
recordar esa otra consecuencia del accionar de Cavallo bajo el menemato y el delarruato.
Y en todos esos
hechos y otros que tanto y tan profundamente nos afectaron negativamente, hubo apoyos explícitos de los mismos
“opinantes serios” (como los Grondona y similares), y de “instituciones reconocidas” como la siempre
ultra liberal y antiindustrial Sociedad Rural Argentina, la misma que suele arrogarse la total representación “del
campo”, siendo que en verdad representa pura y exclusivamente a un grupo de grandes terratenientes de la Pampa
Húmeda; los mismos que en los años ’30 del siglo XX se regodeaban con el Pacto Roca – Runciman, el
mismo que nos redujo explícitamente a ser un mero apéndice económico del Imperio Británico.
Por supuesto que tan negativo como el accionar de los neoliberales, fue el de sus “socios desde la
izquierda”, los mismos que instalaron el terror como metodología, los mismos que merced al infame asesinato de
Oberdam Salustro expulsaron de hecho a la FIAT, que hasta entonces nos tenía como su base de operaciones en
América Latina.
El tema no pasa por “izquierdas o derechas”, que son simples
afrancesamientos culturales que confunden el entendimiento; pues lo esencial es definir lo Nacional de lo Antinacional; por
allí pasa el eje esencial que debería tener todo debate serio.
*Contador Público y
Docente de la Diplomatura en Geopolítica – Instituto Combate de Mbororé (Posadas).Tesista de la
Maestría en Gestión de la Energía - UNLa – CNEA